En otro episodio de mi regreso al pasado he encontrado, cubiertos de polvo, dos cuadernos (de esos de anillas y hojas cuadriculadas) llenos de dibujos, con una breve explicación bajo la viñeta. Es decir, lo que en mi entorno llaman “Mis cuentos Infantiles”
Hay varias historietas, de las cuales sólo me ha puesto nostalgica la primera, las demás, si tengo que ser sincera, me han dado un poquito de vergüenza, más que por otra cosa, por el trasfondo de la historia en si…
Pero lo que sí me ha hecho sentir orgullosa eran los dibujos. He de aclarar que era capaz de dibujar duendes, niñas, y otro tipos de cosas, pero por lo visto dibujar un niño o un señor debía ser misión imposible, así que los personajes masculinos no salen en las viñetas, y si salen, procuran estar escondidos tras un arbusto, o cualquier otra cosa más fácil de dibujar…
A lo que iba, los dibujos me han hecho gracia, sobretodo los de unos duendecillos que formaban parte del primer cuento, que en realidad no son duendes clásicos, no, eran como bolas, redondos y con púas negras por todos lados, con antenas y con unas extremidades que recuerdan vagamente a los brazos y piernas del muñeco michelín, sólo que de colores…total, que se que son duendes porque lo pone debajo…
El caso es que todo esto viene a cuento de mi sentimiento de orgullo, única y exclusivamente basado en los dibujos, que no en las historias, y cuando llego al final del segundo cuaderno, me encuentro varias notas bajo las viñetas en las que pone. “Annushka, la letra la pones tu”
Y ahí acaba todo. A ver, resulta que tengo la memoria de un pez o la capacidad de asumir como propias aquellas cosas que no he hecho yo. Vaya decepción. Así que mis preciados dibujitos los hacía otra persona…
Pero yo tengo muy claras dos cosas:
Hay varias historietas, de las cuales sólo me ha puesto nostalgica la primera, las demás, si tengo que ser sincera, me han dado un poquito de vergüenza, más que por otra cosa, por el trasfondo de la historia en si…
Pero lo que sí me ha hecho sentir orgullosa eran los dibujos. He de aclarar que era capaz de dibujar duendes, niñas, y otro tipos de cosas, pero por lo visto dibujar un niño o un señor debía ser misión imposible, así que los personajes masculinos no salen en las viñetas, y si salen, procuran estar escondidos tras un arbusto, o cualquier otra cosa más fácil de dibujar…
A lo que iba, los dibujos me han hecho gracia, sobretodo los de unos duendecillos que formaban parte del primer cuento, que en realidad no son duendes clásicos, no, eran como bolas, redondos y con púas negras por todos lados, con antenas y con unas extremidades que recuerdan vagamente a los brazos y piernas del muñeco michelín, sólo que de colores…total, que se que son duendes porque lo pone debajo…
El caso es que todo esto viene a cuento de mi sentimiento de orgullo, única y exclusivamente basado en los dibujos, que no en las historias, y cuando llego al final del segundo cuaderno, me encuentro varias notas bajo las viñetas en las que pone. “Annushka, la letra la pones tu”
Y ahí acaba todo. A ver, resulta que tengo la memoria de un pez o la capacidad de asumir como propias aquellas cosas que no he hecho yo. Vaya decepción. Así que mis preciados dibujitos los hacía otra persona…
Pero yo tengo muy claras dos cosas:
Una, que los duendes son cosa mía, eso seguro, no hay nada artístico en ellos, son fáciles de hacer, ya ves, bolas con pelos y brazos de michelín…
Y dos, que vaya artista mi negro dibujante, que no era capaz de trazar, ni de lejos, una figura masculina…
Y dos, que vaya artista mi negro dibujante, que no era capaz de trazar, ni de lejos, una figura masculina…

5 comentarios:
Recuerdo un sol...de hecho lo encontré hace un par de años cuando hacíamos limpeza del granero antes de iniciar las obras del tejado...Allí estaba. Era una tablilla de madera del tamaño de un folio donde mi padre me dejó pintar por primera vez con pinceles...por supuesto que yo quería un lienzo blanco y terso, en bastidor, con sus chinchetas equidistantes alrededor del marco, y no un trozo de chapa de fondo de armario de los años cincuenta que servía igual para hacer una mezcla-chapapote de colores que para inmortalizar mi obra maestra... Cuando años después veía el resultado una sonrisa vergonzosa en mi cara...un gran sol, que había acabado siendo eclipsante con respecto al resto de las figuras del dibujo, que despedía unos rayos más que desproporcionados y finalmente, sobre el anaranjado de su círculo central, unos bastos trazos con pintura negra, pintándole una cara...a la cara del sol, a parte de ridícula y sonriente, le faltaba la delicadeza de un pincel mucho más fino. Éste era mi érase una vez...y si lo había hecho yo...Tribor.
SIBEL DICE:
Tanto a mi como a otras chicas que en la infancia dibujaban bien o medianamente bien, nos era imposible representar personajes masculinos, de entrada ya daba una enorme pereza y después no salían ni a la de tres o salían claramente afeminados.
Es posible que la artista se represente a si misma...
Pues el photodraw para hacer montajes lo domina usted muy bien.
Es fácil, los niños son como las niñas pero con pito.
Es facil, pero habría que dibujarlos desnudos para diferenciar, no? y eso variaría notablemente el argumento de las historias...
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