Soy adicta al móvil.
Y ahora que tengo esta adicción, pienso que hacía yo antes sin el móvil...
Por ejemplo, para quedar. Pues nada, mis amigos y yo, después de estar horas y horas plantados en la esquina donde cada uno cogía un camino distinto, teníamos todos clarísimo la hora y el lugar donde nos encontraríamos esa noche (quizá era así porque la hora y el lugar solían ser el mismo todos los fines de semana). El teléfono fijo para urgencias: No puedo ir, iré más tarde, cambio de planes, o la existencia de un plan más complicado que requería la puesta en marcha de cadena de llamadas.
Cuando te ibas de vacaciones, aquello se solía convertir en una temporada de aislamiento, no llamabas a tus amigos para contarles lo divertidas que estaban siendo las fiestas de tu pueblo. Se lo contabas todo a la vuelta, en un café eterno a primeros de Septiembre. O hacías alguna llamada esporádica desde una cabina para decir hola, o para llamar a tu novio/a del momento, pero estas veces eran las que menos.
Cuando me regalaron mi primer móvil, sólo dos o tres amigos míos lo tenían también.
Y ahora que tengo esta adicción, pienso que hacía yo antes sin el móvil...
Por ejemplo, para quedar. Pues nada, mis amigos y yo, después de estar horas y horas plantados en la esquina donde cada uno cogía un camino distinto, teníamos todos clarísimo la hora y el lugar donde nos encontraríamos esa noche (quizá era así porque la hora y el lugar solían ser el mismo todos los fines de semana). El teléfono fijo para urgencias: No puedo ir, iré más tarde, cambio de planes, o la existencia de un plan más complicado que requería la puesta en marcha de cadena de llamadas.
Cuando te ibas de vacaciones, aquello se solía convertir en una temporada de aislamiento, no llamabas a tus amigos para contarles lo divertidas que estaban siendo las fiestas de tu pueblo. Se lo contabas todo a la vuelta, en un café eterno a primeros de Septiembre. O hacías alguna llamada esporádica desde una cabina para decir hola, o para llamar a tu novio/a del momento, pero estas veces eran las que menos.
Cuando me regalaron mi primer móvil, sólo dos o tres amigos míos lo tenían también.
La cosa avanzó rápido. De repente, en cosa de meses todo el mundo ya tenía móvil. Así que comenzó la época de: Como quedamos? No se, luego te mando un sms y te digo. O: No se que haré, ya te llamo y me dices donde estáis. O: Estoy ahora mismo en la playa...blabla. Yo de copas desde las cinco...
No es una crítica, al revés, soy fan del teléfono móvil, pero hay que reconocer que no tener forma de comunicarse con los amigos y apañarse los planes de otra manera estaba muy bien. No había más plantones, ni menos planes, ni era más difícil, ahora parece que te dejas el móvil en casa y estás perdido. O te quedas sin batería y la gente se preocupa porque no ha podido contactar contigo en dos horas...
No es una crítica, al revés, soy fan del teléfono móvil, pero hay que reconocer que no tener forma de comunicarse con los amigos y apañarse los planes de otra manera estaba muy bien. No había más plantones, ni menos planes, ni era más difícil, ahora parece que te dejas el móvil en casa y estás perdido. O te quedas sin batería y la gente se preocupa porque no ha podido contactar contigo en dos horas...
De todas formas, a mi que no me lo quiten. No sin mi móvil.

3 comentarios:
TRIBOR dice:
No obstante, todavía quedan personajes cuya resistencia a la invasión del móvil es admirable, pese a la gran presión que sobre ellos ejerce su círculo social más cercano...Ya he encontrado su correo. Ahora a ver cuando responde, cual enciclica papal, habrá que esperarla durante años....
Pues yo soy una privilegiada porque me contesta a las llamadas, me contesta a los correos y no se despide a la francesa... Creo que es porque le doy de comer bien cuando viene a mi casa. Sepa que se le conquista por el estómago...
SIBEL DICE:
Debo ser la única persona de este país que no tiene móvil, me declaro contraria y espero no verme obligada a tener que usarlo, yo lo veo como una forma de control por parte de todo el mundo que consigue tu número, lo veo como una intrusión en mi mundo, cuando hablo con alguien que tiene, siempre en un momento u otro suena e invade la conversación, en ése momento se convierte en prioritario y para mi es muy difícil, no lo soporto, así que espero poder estar sin él durante el mayor tiempo posible.
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