sábado, marzo 18, 2006

Sábado tarde

Hoy es sábado, hace frío y lleva lloviendo todo el día.
Mi plan está claro. Todo el mundo está fuera de Madrid, o casi todo el mundo. Y yo estoy muy perezosa y no tengo muy claro que voy a hacer, así que decido ejecutar el "Plan guarro y perezoso de sábado tarde"
Consiste en no quitarse, bajo ningún concepto, el pijama en todo el día. También consiste en no hacer absolutamente nada que requiera mucho esfuerzo, nada de cocinar, lo mejor es llamar a un chino, o una pizzería, o cualquier restaurante en el que tengan la oferta de traerte la comida a casa. Y por último, la actividad base de este tipo de días es ver la televisión, aunque cabe la posibilidad de recurrir al dvd en caso de urgencia, pero en general, las películas de serie b suelen ser parte importante de este tipo de planes.
Hago una llamada telefónica, dudo entre chino o ese restaurante italiano que tiene comida tan buena. Finalmente me decido por este último. Ya está, solo falta que traigan la comida.
Pero voy al baño un segundo y sin darme cuenta, a la media hora salgo oliendo a Lactovit y a crema hidratante nivea, completamente limpia y arreglada. Miro el pijama y creo que no pega nada con mis nuevas condiciones físicas, así que de paso, me visto con mis vaqueros recien lavados y el jersey color malva de cuello alto. Inconscientemente me maquillo y me arreglo como si fuera a salir. De repente llaman al timbre. La comida italiana, claro, la he pedido hace cosa de una hora, y cual es mi sorpresa cuando abro la puerta y me encuentro con un amigo mío, en el rellano de mi casa, sosteniendo la bolsa con mi comida. Hacía un par de meses que no le veía, de hecho pensé que estaba en el extranjero.
Se sorprende, me sorprendo y luego nos preguntamos las típicas cosas.
Se tiene que ir pero quedamos en llamarnos el lunes para ponernos al día de nuestras vidas.
Cierro la puerta y me alegro de llevar puestos los pantalones recien lavados y el jersey malva de cuello alto. Decido que el plan guarro no tiene ningún futuro, que debo salir a la calle, aunque llueva, y que ya me cenaré la comida italiana, o me la como mañana.

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