- Seis puntos menos al que, cuando el semáforo del peatón parpadea antes de ponerse en rojo, ya está pitando para que el coche que se encuentra a la cabeza arranque, y así no perder las milésimas de segundo que tarda en ponerse verde su disco.
- Seis puntos menos al que, cuando hay un camión descargando mercancías o cualquier otro obstáculo justificado, pite de forma ininterrumpida hasta dejar al vecindario sordo. Siete puntos si esto ocurre entre las siete y las ocho de la mañana.
- Si los conductores que se mantienen en la cola, en cualquiera de los dos casos, hacen coro con sus bocinas al que empezó, se les sancionará con ocho puntos menos por borregos.
Todos los conductores parten con doce puntos. Cuando el sujeto pierda todos sus puntos se le sancionará con la retirada de la bocina de sus coches, ciclomotores, bicicletas y cualquier medio de transporte que lleve timbre o similar y deberán realizar un curso de civismo, que según la gravedad, tendrá una duración de entre seis meses y un año, incluyendo periodo de prácticas. Superado el curso, que supone la comprensión de la contaminación acústica, se devolverá al conductor la bocina de su coche.
Cualquier reincidencia supone la retirada definitiva.

2 comentarios:
se me ocurre que si a la vez que les quitamos la bocina les ponemos un pitido continuo solo en sus oidos seria más efectivo no? o yo dormiría mejor
Que buena idea. Me encanta. Eliminamos el curso de civismo y les ponemos un aparatito con un piiiiiiiiiiiiiiiiiii
Publicar un comentario