Tengo muchos vecinos, pero conocer conocer, solo conozco bien a uno de ellos. Es un señor mayor que vive con la única compañía de su perro, cuyo nombre nunca consigo recordar. Bueno, ahora vive con dos perros porque, según me contó, le han dejado el de su nieto para que lo eduque.
El perro original de mi vecino es muy grande y bastante feo. Pero es muy bueno. El cachorro, sin embargo, es guapísimo, pero muy malo.
Yo comparto con todos mis vecinos un pasillo, porque nuestras puertas dan a una corrala. Pues bien, cuando el cachorro se porta mal mi vecino lo castiga y lo saca al pasillo. Y cuando yo llego a casa el perro guapo me hace carantoñas, yo se las devuelvo y se le olvida que está castigado.
Hasta hoy. Mi vecino me ha pillado. Me ha dicho que cuando venga a saludarme el perrito le de un azote en el culo, porque por lo visto, sin yo saberlo, llevo una semana fastidiandole el castigo.
En realidad todo esto no es importante. Lo que de verdad quería contar es que ha salido a hablar conmigo vestido con unos calzones largos y una camisa a juego (la camisa dentro de los calzones)
Como los vaqueros de las películas del oeste. Yo lo miraba y me lo estaba imaginando afeitándose con una navaja y mirándose en un espejo colgado de la rama de un arbol... Impresionante!

4 comentarios:
Ana, este viernes es el concierto de mi hermana en Madrid, te llamo uno de estos días y te cuento, a ver si podéis venir Mariano y tú, y Mariajo tb...
Si, me acordaba! Pues hablamos esta semana y me cuentas que planes hay. Y cuenta con mi morada. Besos
claramente tu vecino cometió un fallo de protocolo.
No, claramente mi vecino le está dando clases de protocolo al perro guapo, y para eso hay que vestirse así, con calzones y camisa remetida...
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