Esta mañana he tenido un problema con el cepo del coche. Y es que mi coche tiene cepo, porque duerme en la calle. Por eso uno no debe dejarse la ventanilla abierta por la noche, porque como duerme en la calle, si lo dejas abierto, la gente tiende a colarse y mirar a ver que encuentra, pero eso es ya otra historia…
Hace días que el cepo no salía como siempre, con la llavecita y tirando, pero yo, que soy de Tudela y soy brutica como un “arao” pues lo sigo poniendo.
Hoy me he sentado en mi asiento, he metido la llavecita y he estado literalmente media hora tirando del hierro, y cuando ya estaba desesperada he llamado a dos amables caballeros para que, con su fuerza de macho, quitaran el cepo del volante, y así poder irme a trabajar.
Uno de ellos se ha sentado en el asiento del conductor y ha estado intentándolo otros diez minutos sin conseguir soltar el hierro. El amigo ha dicho “Más vale maña que fuerza” y se ha sentado en el del copiloto, encima de mi bolso, para hacer uso de su maña.
Pues ni la maña de uno, ni la fuerza del otro han conseguido quitar el cepo.
Entonces he decidido intervenir y entre los dos caballeros, yo y la desesperación hemos conseguido soltar el cepo y que la goma del acelerador saltara por los aires.
Una vez conseguido, los caballeros no salían del coche y se pasaban el cepo el uno al otro discutiendo sobre su estado defectuoso, el que usó la fuerza, y su buen estado el que apelaba a la maña.
Y así han estado discutiendo y aconsejándome durante diez minutos más, y yo no llegaba a mi trabajo, pero quien les quita la ilusión de debatir sobre la causa del problema? Yo, desde luego, no, me parecería una falta de decoro.
Por cierto, he tirado el cepo. Ganó el de la fuerza y el estado defectuoso. Al de la maña no me lo voy a encontrar todas las mañanas…
Hace días que el cepo no salía como siempre, con la llavecita y tirando, pero yo, que soy de Tudela y soy brutica como un “arao” pues lo sigo poniendo.
Hoy me he sentado en mi asiento, he metido la llavecita y he estado literalmente media hora tirando del hierro, y cuando ya estaba desesperada he llamado a dos amables caballeros para que, con su fuerza de macho, quitaran el cepo del volante, y así poder irme a trabajar.
Uno de ellos se ha sentado en el asiento del conductor y ha estado intentándolo otros diez minutos sin conseguir soltar el hierro. El amigo ha dicho “Más vale maña que fuerza” y se ha sentado en el del copiloto, encima de mi bolso, para hacer uso de su maña.
Pues ni la maña de uno, ni la fuerza del otro han conseguido quitar el cepo.
Entonces he decidido intervenir y entre los dos caballeros, yo y la desesperación hemos conseguido soltar el cepo y que la goma del acelerador saltara por los aires.
Una vez conseguido, los caballeros no salían del coche y se pasaban el cepo el uno al otro discutiendo sobre su estado defectuoso, el que usó la fuerza, y su buen estado el que apelaba a la maña.
Y así han estado discutiendo y aconsejándome durante diez minutos más, y yo no llegaba a mi trabajo, pero quien les quita la ilusión de debatir sobre la causa del problema? Yo, desde luego, no, me parecería una falta de decoro.
Por cierto, he tirado el cepo. Ganó el de la fuerza y el estado defectuoso. Al de la maña no me lo voy a encontrar todas las mañanas…

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