Primero el lío de la mudanza, las cajas, la incertidumbre de cuando me darán las llaves de la nueva casa, estar una semana en un piso de treinta y cinco metros cuadrados saltando entre cajas, paquetes y pelusas.
Luego el viaje y la llegada al hospital. En el pasillo principal hay un nacimiento horroroso vigilado por cámaras, por si acaso alguien con el mismo mal gusto decide llevarse alguna figurita. En el siguiente pasillo una imitación de los personajes de la serie “House” hechos con maniquíes.
Un día cuatro muchachos con instrumentos no poco ruidosos tocando, para mi disgusto, noche de paz en una sala de espera del hospital, con buena intención pero resultado nefasto.
Luego la parafernalia que se monta alrededor de una muerte, que, sin ánimo de ofender, para mi resulta completamente innecesaria.
Al final, algo de tranquilidad y vuelta a la realidad.
Creo que el año que viene renegaré de la Navidad. A lo mejor vienen a visitarme los fantasmas del pasado, presente y futuro, como en el cuento.
Luego el viaje y la llegada al hospital. En el pasillo principal hay un nacimiento horroroso vigilado por cámaras, por si acaso alguien con el mismo mal gusto decide llevarse alguna figurita. En el siguiente pasillo una imitación de los personajes de la serie “House” hechos con maniquíes.
Un día cuatro muchachos con instrumentos no poco ruidosos tocando, para mi disgusto, noche de paz en una sala de espera del hospital, con buena intención pero resultado nefasto.
Luego la parafernalia que se monta alrededor de una muerte, que, sin ánimo de ofender, para mi resulta completamente innecesaria.
Al final, algo de tranquilidad y vuelta a la realidad.
Creo que el año que viene renegaré de la Navidad. A lo mejor vienen a visitarme los fantasmas del pasado, presente y futuro, como en el cuento.

3 comentarios:
Por fín has vuelto a tu realidad cotidana. Muy bien, un paso vital para un bienestar emocional. Mucha suerte y ánimo en esta nueva etapa. Y, sí, la navidad es un asco.
Muchos besos, Ana...
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